
Nos estamos haciendo mayores. Los del sello Soul Jazz van y sacan una retrospectiva sobre la escena jungle. Yo caigo en la cuenta de que hace ya… 15 años!!! desde que escuché este ritmo por primera vez. Varios recuerdos muy personales relacionados con el jungle:
1. Semana Santa de 1992, un viaje a Londres me sitúa en el corazón de su calle más turística, Oxford St., probablemente vagando desde un megastore a algún otro punto de venta de discos. Entro en una tienda de ropa urbana con un toque guetto, desde camisetas jamaicanas de esas super macarras con la rejilla y los colores de África hasta mochilas East-Pack, de las que por aquí todavía no se veían. De pronto descubro que en el oscurísimo basement hay instalado todo un soundsystem donde unos tipos con aspecto de pocos amigos están pinchando algo muy rápido y percusivo que no logro reconocer ni relacionar con nada. Unos sampleos de James Brown son lo único familiar que escucho. Los subgraves y la percusión desenfrenada me acojonan, ¿qué es esto?
2. 1996/7? La sala Blue Note está en su máximo esplendor. Las mejores noches ocupan la programación de este nuevo proyecto empresarial del emporio “Acid Jazz” en pleno Hoxton Square. El sello Ninja Tune casi al completo (todavía guardo el horario de los DJs y actuaciones de esa noche: Coldcut, Vadim, DJ Food… increíble!) ocupa las tres plantas del club. En un momento dado el sótano se convierte en un infierno de subgraves que me trasladan en el tiempo a esa primera experiencia con el jungle. Con cada beat se percibe un movimiento de aire -y de empastes-. Es Squarepusher (antes de recaer en el sello Warp). Está solo en el escenario con su bajo y sus secuenciadores, pero es suficiente para acribillar al público con toda suerte de beats frenéticos y frecuencias profundas.
3. “Super sharp shooter”. Para muchos no significará nada pero desde que un Fetén en el que se anunciaba su lanzamiento cayó en mis manos, la descripción de lo que allí se podía escuchar me hizo perseguir a Chema -AMA records- hasta lograr mi copia. Uno de esos temas que casi obligan a usar el término anglosajón: killer!!! Tampoco me olvido de esa línea de bajo siniestra del “Pulp friction” de Alex Reece.
4. “Fever”. También a través de AMA me hice pronto comprador de las referencias del sello Congo Natty, unos clásicos entre los clásicos del sonido extremo, negro y barriobajero que caracterizaban los primeros pasos del jungle. Con claras referencias al rastafarismo y haciendo hincapié en el vínculo entre música jamaicana-jungle, las referencias de Congo Natty se convirtieron en unas de mis adquisiciones favoritas. Un día, en Santander, MK-Milk me puso el “Fever”. Me pareció un temazo increíble con todos los ingredientes que me gustaban y unos vocales magníficos, muy por encima de la media en este tipo de discos. No me sorprendió descubrir que ya resultaba imposible hacerse con una copia… Años de búsqueda acabaron cuando encontré una copia en Reckless Records, en la zona de Angel en Londres, y lo cambié por unos cuantos maxis ponzoñosos.
5. Black Market. Esta tienda era todo un referente para los amantes de la música negra. Uno de sus dueños, Nicky Blackmarket, entra ya en la categoría de leyendas. Un buen día presencié lo que nunca pensé que llegaría a ver. En el sótano donde vendían específicamente el material de jungle/drum´n bass se pusieron a subastar una copia del white label de turno que se había convertido en objeto de deseo para la decena de jovencitos que allí se agolpaban. Casi hay tortas y yo sin saber de qué tema se trataba…
6. Recopilatorios franceses (o belgas?). Siempre he admirado la capacidad de mimetismo de la que gozan nuestros vecinos. Su hip hop es simplemente estupendo y pronto digieren y hacen suyo cualquier ritmo novedosos que aparezca en el horizonte musical. El hecho es que los primeros recopilatorios de jungle que cayeron en mis manos estaban publicados por el sello Crammed y mezclados por DJs (afro)galos como un tal Selector(?) del que nunca más he oido hablar. Allí descubrí el “Original Nuttah” uno de los himnos del movimiento (creo que venía en el “Jungle Vibes”). El material original en maxis creo que nunca tuvo distribución en España, al menos en las tiendas de música negra avanzada, y por aquella época el tema de internet y la venta por correo de este material no estaban tan desarrollados como ahora.
7. Primer jungle/drum´n bass made in Spain. No lo tengo del todo claro. Tengo la impresión de que hubo un par de discos que salieron casi simultáneamente: el “Camping Gaz” de Javi Pez/Txarly Brown en Novophonic, y otro maxi que no recuerdo con claridad (una remezcla del “Representando” de JazzTwo??) casi coincidieron en el tiempo. Ruego que alguien aporte alguna pista al respecto.
8. Goldie. Oro puro fue el primer disco de este hombre. La obra clave que el movimiento junglista necesitaba para despegar. Un álbum casi conceptual, dando valor al arcáico formato LP (como obra única más que colección de canciones), que brilla -o más bien transmite oscuridad- de principio a fin. El “Inner City Life” es uno de mis temas favoritos de los 90. A Goldie se le veía los domingos en el Blue Note con su club Metalheadz. En la pista todos los modernos que por aquel entonces le reían las gracias y veían como algo cool fardar de su amistad con este ex-ganster de aspecto peligrosísimo. Bjork era una incondicional de Metalheadz y acabó siendo pareja del de los piños de oro. Yo le ví un par de veces cuando comenzaba su decadencia. ¿Qué ha sido de Goldie? siempre le quedarán los dientes.
9. La remezcla. Cuando se cuenta con un temazo como el “I am the black gold of the Sun” de los Rotary Connection, con la interpretación de unos músicos de lujo reclutados con criterio exquisito por los Masters at Work/Nuyorican Soul y con unos 4Hero en plena forma aportando su buen hacer en la mezcla, sólo se puede generar un clásico de este tamaño.
10. El final. Cuando el jungle se hizo súmamente vaporoso y perdió la agresividad inicial, cuando la abstracción electrónica le tomó el relevo a la inmediatez y la crudeza de unos latigazos de subgraves y beats incisivos, personalmente perdí el interés por esta escena que ya se llamaba drum´n bass. Nunca aguanté a LTJ Bukem, me parecía un hortera. El UK Garage me ofreció el siguiente capítulo en la evolución del guetto sound hecho en Inglaterra y artistas como Wookie o MJ Cole se hicieron mis nuevos héroes hasta la llegada de los broken beats.
Yo la primera vez que flipé con algo parecido a lo que sería el Drum’n'Bass fue con el Reggae Owes Me Money de los Ragga Twins, allá por el 91. Ese disco sigue estando entre mis favoritos. Y uno de Rebel MC que incluso tenía una versión (o incluso colaboración, no recuerdo ahora) de Dennis Brown.
Después flipé con algunos Congo Natty también. Recuerdo uno que hacía una versión de un tema de Tim Dog Y KRS ONE. Y para mí, ese “Inner City Life” fue el summun. Lo más alto. Y de ahí no dejó de bajar. El tech-step y todas esas movidas nuevas son como eurobeat malo con un rastro de drumbreak que no es ni una broma…
A nivel personal recuerdo una actuación en Los 5 Latinos de Santander (creo que te sonarán) en el que me llevé el ordenador para lanzar unas secuencias y unos amigos nuestros tocaban el bajo (un tal Bombín), la guitarra (Ernesto, le recuerdo inmenso), la percusión (Afro y Manolo Raba) y un rapper lanzaba rimas (PRT). ¿Fue en 1996?
Qué bonito repaso le has pegado. Salud.
comentario por UVE — Julio 17, 2007 @ 10:15 am
Por cierto, creo que los de la foto son los Ragga Twins, ¿no?
comentario por UVE — Julio 17, 2007 @ 10:17 am