
Otro post de recuerdos. La revista Straight no Chaser es ya, a estas alturas del verano, historia. El último número que saldrá a la venta debe estar en estos momentos en imprenta o camino de los puntos de venta. Paul Bradshaw, su editor, ha tomado esta triste decisión después de bastante tiempo de lucha titánica por mantener a flote a la publicación de referencia para todos a quienes nos gusta la música negra, la música de raiz con sabor a jazz y a soul y sus múltiples mutaciones bajo registros electrónicos, vanguardistas, experimentales o simplemente étnicos. El acid jazz, los rare grooves, el rai, los broken beats, el hip hop francés, las bandas japonesas, los beats abstractos, el jazzdance, los clubes londinenses, los charts de Gilles Peterson, las fotos en blanco y negro, la música brasileña… sus contenidos nos han hecho soñar y descubrir mundos maravillosos.
No recuerdo muy bien cómo cayó en mis manos por primera vez la revista, seguramente mediante incómodo encargo para algún familiar o amigo que visitara Londres. Straight no Chaser, como el tema de Thelonius Monk. Su papel grueso, las estupendas fotos y la enorme información útil sobre discos y tiendas de allá y del más allá obligaban a guardarla. Así lo hice. Tengo muchos números. Algunos de ellos los distribuyeron gratuitamente en la fiesta aniversario (10 años) a la que acudí en 1998. Era mi primera escapada nocturna desde que me había mudado a Londres y lo recuerdo con especial cariño. El lugar también tenía su magia. Era el mítico club de jazz Ronnie Scotts en el Soho londinense. Dos plantas y muchísimos DJs y conciertos sucediéndose a lo largo de la noche. Muchas caras conocidas de la “escena” circulando por el lugar y saludando efusivamente a Paul Bradshaw. La revista había sido culpable de difundir por el mundo todo lo que el Londres musical y negro vomitaba, con la pasión del fan y el rigor de un equipo maduro y solvente en conocimientos, y mucha gente debía estar agradecida.
Seguramente la decadencia de la industria musical, la aparición de formas de comunicación más idóneas para cumplir los objetivos de marketing de los anunciantes, el envejecimiento del grueso de los lectores, la falta de adaptación de la revista a las nuevas demandas de los tiempos que corren, el alto coste de su producción, las dificultades para su distribución y yo qué sé más se han cargado Straight no Chaser.
El futuro más probable nos devolverá el trabajo de Paul Bradshaw y su equipo en forma de plataforma digital para la difusión de los contenidos habituales, pero también de prometedores proyectos monográficos y tangibles con apariencia de libros y alguna apetecible exposición del material gráficos de los archivos de la revista.
Lo esperamos con impaciencia y casi desesperación.
Agosto 22, 2007
Straight no Chaser: the greatest toilet reading ever
1 comentario »
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Cuánta razón tienes javi, era una revista especial, y esperábamos cada número con ansidead -en la era pre-internet, claro-. Sin embargo la lamentable distribución, y un carácter excesivamente localista hicieron cierta mella entre sus múltiples adeptos de fuera de Londres. Titánicas eran las luchas de nuestro común amigo lapoff para ver reflejadas sus producciones en la biblia del groove. Descanse en paz.
comentario por gaspar — Diciembre 14, 2007 @ 11:42 am